Orígenes 3x05: La Primera Canción (30/06/2025)
Episodio 25: La Primera Canción
Sofía comienza a recordar su pasado antes del orfanato, revelando que su conexión con el Pozo no es reciente. Mientras Laura y Alex intentan sellar de nuevo la cámara subterránea, descubren que no es la única. Una canción antigua resuena entre los niños marcados. Y alguien más ya ha comenzado a cantar.
La voz de una niña interrumpe el silencio:
“Sofía… canta con nosotros.”
Sofía se despierta sudando, con tierra en sus uñas y barro seco en la boca. En su cuarto hay huellas pequeñas que no estaban la noche anterior. El cuaderno que siempre lleva ahora tiene una página nueva escrita con caligrafía infantil: una partitura. La melodía es simple, casi inocente, pero su título es escalofriante:
“La Canción de la Boca Abierta.”
Laura y Alex, temiendo que la entidad esté utilizando a Sofía como conducto, regresan al profesor de antropología ocultista. Él les habla de la primera canción, un cántico ritual que los Silenciosos usaban para “alimentar” al Pozo y mantenerlo aletargado. Si esa canción comienza a sonar de nuevo… el ciclo se reanuda.
Mientras tanto, Tomás desaparece misteriosamente. Sofía empieza a tener visiones despierta: niños cantando en túneles oscuros, luces que tiemblan al ritmo de sus voces, y una sombra colosal que se mueve bajo el suelo, como si nadara.
En una de las visiones, Sofía ve a una versión de sí misma de unos 5 años de edad. Lleva el mismo uniforme del orfanato Santa Aurora. La niña le dice:
“Tú fuiste la primera. Pero no la última.”
Laura, siguiendo las pistas del cuaderno, encuentra otro acceso oculto al sistema subterráneo, en un jardín abandonado cerca de una vieja escuela demolida. Al descender, descubre una segunda cámara sellada, idéntica a la primera… pero rota.
Allí dentro encuentra fotografías antiguas, en blanco y negro: niños alineados frente al Pozo, todos con los ojos cerrados y bocas abiertas, como si cantaran.
Y en el centro de la sala… Tomás, de pie, mirando hacia la abertura. Cuando Laura se acerca, él gira lentamente. Tiene los ojos completamente negros.
“No la detendrás. Ya empezó a recordar.”
Sofía se sienta en su cama al anochecer. Comienza a tararear suavemente la melodía escrita en su cuaderno. Afuera, en distintas casas, otros niños con marcas similares en sus brazos abren los ojos a la misma hora… y se unen al canto.
La cámara se aleja hasta mostrar varios puntos de la ciudad: alcantarillas, pozos, grietas en la tierra. Todos vibran levemente, al ritmo de esa melodía siniestra.
La voz final es de la Sofía niña, repitiendo como un eco:
“Ya no es un secreto… es un llamado.”
Este episodio cierra la primera mitad de la tercera temporada revelando que el Pozo nunca fue contenido del todo: solo dormía. La canción que una vez lo hizo soñar, ahora amenaza con despertarlo. Sofía no solo está conectada… podría ser la clave para sellarlo nuevamente o para abrirlo por completo.

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